Debían amenizar la espera, por más que Juan ofreció café, un silencio de lo más incómodo regía el salón… En eso, el invitado habló:
-¿Escucharon el último de Corona?
mi jefe- No, por favor, cuéntenos.
-¿En dónde tienen las mujeres el pelo más enrulado?
Y yo ya conocía el chiste, pero como el me miraba con cara de picardía… volvió a preguntarme, tartamudeando por su propia risa.
-¿En donde tien-en las mujeres el pelo más---enrulado?
-En África! Jaja jaja (si, rió sólo. Pero yo estaba obligado al menos a sonreír)
-Cuéntese uno usted!, vamos, no sea tímido. Codeando a mi jefe.
-Ehhh mmm bue.. “mirá mamá, hago burbujitas…. Pero cerrá la boca epiléptico de mierda!”
-Jajajaja… “burbujitas” repitió en tono risueño, mientras con su índice se deshacía de una lágrima inexistente.
-Yo tengo uno!, yo tengo uno! “olimpiadas de chicos con capacidades especiales!!!… yo pensé que tiraban rayitos por los ojos, no que eran 10 mogólicos en silla de ruedas! !! y ante el silencio insistió enfatizando:“10 mogólicos en silla de ruedas”… silencio, toces... y el jefe susurra al oído de Juan: “su hijo esta inmovilizado”.
Toda suvida Juan se burló de los paralíticos... Apenas salió de la reunión, un colectivo lleno, dobló bruscamente y lo atropelló… Y estimado lector, por más que éste sea un “cuentito” y el accidente no podría ser escrito en vano. Y todo apunta a la obviedad de que el protagonista recibe "su lección" y luego todos nos quedamos reflexionando… pues se equivoca lector, ocupesé de lo suyo, siga leyendo.. Lo piso el colectivo lleno de gente, y se levanto, salió ileso… siguió por la vida haciendo chistes que empezaban con "los paraliticos esto, los paralíticos aquello... pero vivió feliz el resto de su vida y tuvo un hijo hermoso... con cara de sodero.
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